Al Qaeda: cómo sobrevivió tras el 11S

Al Qaeda: cómo sobrevivió tras el 11SAl Qaeda: cómo sobrevivió tras el 11S

El Cairo.- Al Qaeda enfrentó una profunda transformación después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, que dejaron cerca de 3.000 muertos y modificaron el escenario político y de seguridad internacional. La organización pasó de ser una estructura centralizada, con un liderazgo definido y refugio en Afganistán, a funcionar como una red descentralizada de ramas regionales.

Los ataques contra las Torres Gemelas de Nueva York fueron preparados durante varios años por integrantes del grupo, que secuestraron aviones comerciales y los estrellaron contra los edificios. La respuesta internacional incluyó la invasión estadounidense de Afganistán en octubre de 2001, donde el régimen talibán había brindado protección a la organización y a su entonces líder, Osama bin Laden.

De una estructura central a una red regional

La presión militar, la muerte y la dispersión de varios de sus dirigentes obligaron a Al Qaeda a modificar su estrategia. El núcleo central perdió capacidad de coordinación, mientras sus filiales adquirieron mayor autonomía y concentraron sus esfuerzos en conflictos locales.

“La Al Qaeda que llevó a cabo el 11S ya no existe en esa forma”, sostuvo Suwaid al Abkal, al describir una organización más dispersa y con un centro debilitado. Esta descentralización dificultó la eliminación completa de la red, aunque también redujo el control que la dirección central podía ejercer sobre sus distintas ramas.

Entre sus principales afiliadas se encuentran Al Shabaab, activa en Somalia y otras zonas del Cuerno de África; Jamaat Nusrat al Islam wal Muslimin, con presencia en Malí y el Sahel; Al Qaeda en la Península Arábiga, asentada en Yemen; y Al Qaeda en el Subcontinente Indio, que opera en áreas de Pakistán, India, Afganistán y Bangladés.

La rama que operaba en Irak terminó vinculada con la aparición del Estado Islámico en 2014. A diferencia de ese grupo, que alcanzó notoriedad por su propaganda extrema y el control territorial en Irak y Siria, Al Qaeda mantuvo un perfil más orientado a la construcción gradual de alianzas y a la inserción en conflictos locales.

Una amenaza basada en el control social

La organización sobrevivió a la muerte de Bin Laden, en 2011, y de Ayman al Zawahiri, en 2022. Su dirección quedó en manos de Seif al Adel, un dirigente poco conocido y enfocado en una estrategia de largo plazo.

Sus objetivos ideológicos permanecen, pero sus métodos cambiaron. Sus ramas buscan relacionarse con comunidades y actores que no necesariamente comparten su visión, siempre que exista un enemigo común. En regiones del Sahel y Yemen, algunas compiten con Estados debilitados por la autoridad y la administración de territorios.

Además de realizar ataques, pueden imponer bloqueos, cobrar impuestos, controlar desplazamientos, instalar puestos de vigilancia, crear tribunales e infiltrarse en estructuras estatales. Esa capacidad para ofrecer —o imponer— formas de gobierno explica por qué su desmantelamiento resulta más complejo que la simple neutralización de sus líderes.