Seúl.- Corea del Norte confirmó que llevó a cabo un ejercicio de ataque con unidades de artillería y misiles balísticos, pocos días después de que Corea del Sur detectara varios proyectiles de corto alcance dirigidos hacia el mar de Japón.

La operación se realizó el sábado 12 de septiembre e involucró a unidades combinadas del Ejército norcoreano, según la información difundida por las autoridades de Pionyang. El entrenamiento buscó comprobar la capacidad de respuesta y la precisión de distintos sistemas de armamento.

Un ejercicio con múltiples sistemas de ataque

Durante la maniobra se emplearon drones de ataque, misiles de crucero tácticos, lanzacohetes múltiples de gran calibre y misiles balísticos tácticos. Las autoridades norcoreanas aseguraron que los equipos alcanzaron sus objetivos con una precisión total y destacaron el poder destructivo de los disparos.

El Estado Mayor Conjunto surcoreano había informado el sábado que detectó alrededor de las 5:20 hora local —20:20 GMT del viernes— el lanzamiento de múltiples misiles balísticos de corto alcance. Los proyectiles fueron disparados desde Wonsan, una ciudad portuaria ubicada en la costa oriental de Corea del Norte, y cayeron en aguas del mar de Japón.

El lanzamiento se produjo poco después de la conclusión de unas maniobras militares realizadas por Corea del Sur, Estados Unidos y Japón. El entrenamiento, que se extendió durante cinco días, incluyó a fuerzas marítimas, aéreas, médicas y cibernéticas de los tres países.

Advertencias ante las maniobras aliadas

El objetivo declarado de los ejercicios fue mejorar la coordinación, fortalecer la interoperabilidad entre las fuerzas participantes y elevar la preparación defensiva conjunta. Sin embargo, Pionyang considera que este tipo de prácticas representa una amenaza directa y suele responder con demostraciones militares.

El ministro de Defensa norcoreano, Kim Song-gi, había advertido durante la semana que su país adoptaría contramedidas frente a las maniobras denominadas Freedom Edge. También acusó a Washington de mantener una sucesión de ejercicios militares sin interrupciones.

Las actividades se desarrollaron pese a que Corea del Sur y Estados Unidos redujeron en agosto el alcance de su ejercicio anual Ulchi Freedom Shield. La decisión se produjo en un contexto de interés del presidente estadounidense, Donald Trump, por reactivar el diálogo con el líder norcoreano, Kim Jong-un.

La nueva demostración militar vuelve a poner de manifiesto la tensión en la península coreana, donde los ensayos de armamento de Pionyang y las maniobras de sus vecinos alimentan un ciclo recurrente de advertencias y respuestas.