

Puerto Príncipe.- Las masacres en Haití dejaron al menos 164 personas asesinadas y otras 23 heridas durante dos ataques cometidos en julio y agosto en Kenscoff, una comuna ubicada en las afueras de Puerto Príncipe. Los datos surgen de un informe de la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos (RNDDH), que reconstruyó el impacto de la violencia en esa zona.
El documento señala que la coalición criminal Viv Ansanm secuestró a 71 personas durante las incursiones. Además, decenas de habitantes permanecen desaparecidos, mientras numerosas familias abandonaron sus viviendas ante el avance de los grupos armados y la falta de protección estatal.
Una comunidad agrícola bajo ataque
Kenscoff era considerada hasta hace poco una comunidad agrícola relativamente tranquila, ubicada en las colinas cercanas a la capital haitiana. Sin embargo, la expansión territorial de las pandillas convirtió el área en un nuevo escenario de enfrentamientos y ataques contra la población civil.
De acuerdo con el informe, los agresores irrumpieron en distintos sectores, dispararon contra residentes y prendieron fuego a viviendas. La violencia también provocó el desplazamiento de habitantes hacia otras zonas, en medio de condiciones humanitarias cada vez más precarias.
La organización de derechos humanos cuestionó la respuesta de las autoridades y sostuvo que la Policía Nacional Haitiana no logró impedir los ataques ni garantizar la seguridad de los pobladores. El reporte también reclama investigaciones efectivas para determinar responsabilidades y llevar ante la Justicia a quienes participaron en los crímenes.
La violencia se extiende por Haití
Los hechos registrados en Kenscoff se producen en un contexto de fuerte deterioro de la seguridad en Haití. Las pandillas controlan amplias áreas de Puerto Príncipe y disputan rutas, barrios y fuentes de ingresos ilícitos, mientras las instituciones estatales enfrentan limitaciones para recuperar el control del territorio.
Entre abril y junio, la violencia dejó más de 1.400 muertos y cientos de heridos en el país, según cifras de Naciones Unidas. Los ataques de los grupos armados, los enfrentamientos entre organizaciones rivales y las operaciones de seguridad aumentaron el desplazamiento de civiles y profundizaron la crisis humanitaria.
El informe sobre Kenscoff advierte que la ausencia de una respuesta sostenida puede favorecer nuevos ataques. También reclama asistencia para las víctimas, búsqueda de las personas desaparecidas y medidas urgentes para proteger a las comunidades que permanecen expuestas.